domingo, 26 de agosto de 2012

LA PERDIDA DE UN SER QUERIDO.


Es inevitable el sufrimiento por la pérdida de nuestros seres queridos.
Acá trataremos de dar algunos consejos para superar la crisis.
Diferentes clases de Pérdidas:
Las pérdidas pequeñas tal vez no se tienen en cuenta y pasan por nuestra 
vida muy desapercibidas, estas son por ejemplo: Una compra frustrada, La muerte de una planta que cuidaba tanto, mi mascota que se me escapo y nunca regreso, Una cita que no se pudo llevar a cabo, la separación momentánea de un ser querido.
Las pérdidas inesperadas son algo sorpresivo como, Un robo, pérdida de dinero, Un meta no realizada, La partida de una persona querida, El despido de un empleo.
Las pérdidas inevitables, que comienzan desde temprana edad como, La desprotección que experimenta el niño cuando nace, La ilusión del niño, Los sueños que tienen los adolescentes, Cambios de colegio y de grados, El cambio de empleo, La pérdida de dientes, pérdida de los cabellos, la pérdida de la vista, La pérdida de la Juventud, La pérdida de un hijo, La vejez con sus limitaciones.

Las Grandes Pérdidas que no tienen retorno, como, la ruptura de una gran amistad, El fin de la relación de una pareja, la muerte de un ser querido. Etc.


Durante las pérdidas, se van dando distintas etapas:

El Choque de negación, (¡No lo puedo creer! ¡NO lo tengo asumido!).
La Culpabilidad, donde nos preguntamos s¡ Podría haber hecho tal cosa.!
¡Si me hubiera dado cuenta.!.
El Enojo, es válido y muy provechoso para poder exteriorizar mi dolor por esa pérdida.
La Pena, es un sentimiento de angustia que debo expresar y permitirme llegar a sentir el vacío que esta pérdida me está ocasionando. Lo peor que podemos hacer es querer estar en control de la situación.
La Resignación, es cicatrizar todos estos pasos anteriores sin que en ninguno de ellos quede infección. Es la recuperación de las propias energías, es volver a amar y es darme una nueva oportunidad.

Es muy importante que dejemos fluir nuestros sentimientos.
La primera preocupación tiene que ser permitirnos expresarlos, sean estos de la calidad o el grado que fueran. Es decir, no hay que preocuparse si la angustia produce llanto o si la bronca produce enojo. Una vez expresado el sentimiento entonces sí estaré en las condiciones físicas y emocionales de volver a centrarme para elegir el enfoque más provechoso para mis circunstancias actuales de mi vida. Entonces habremos empezado el camino de nuestra curación en este duelo.
Es muy seguro que, si la asimilación del proceso se vive, nos llevará a aguas más calmas que significarán llegan a obtener nuestra Paz Interior.
Es necesario que comiences a vivir, ocúpate, distráete, prepárate para tomar las riendas de tu nuevo camino, porque ya no serás más el mismo después de haber transitado por una pérdida sea de cualquier índole o magnitud.
Una vez que has llegado a cumplir estos pasos en este duelo, es hora de comenzar a actuar y declarar:
- Debo estar con los vivos y triunfadores.
- No quiero estar más solo, es hora de compartir.
- Tú eres más que una herida emocional y puedes superarla.
- Rodéate seres vivos y alegres.

- Destierra tus viejas creencias, lee libros que te inspiren vivir.


Comportamientos que debemos evitar:
• Pensar que cuando la persona muere se pierde su recuerdo. 
El recuerdo y las vinculaciones emocionales no desaparecen. Permanecen, y aparecen en forma de recuerdos pasajeros o sueños.
• Creer que, para superar el dolor cuanto antes, debemos volver inmediatamente a nuestros quehaceres cotidianos. 
Conviene que nos demos un tiempo para reflexionar y para vivir el dolor sobrellevando el duro proceso emocional que supone la pérdida.
• Pensar que no debemos conocer los detalles de la muerte ni ver el cadáver. Aunque resulte duro, saber los detalles de la desaparición de la persona amada ayuda a aceptar la realidad de la ausencia. La falta de información puede generar confusión y fantasías irreales.
• Creer que cuando se demuestra rabia, dolor o desesperanza se está más expuesto a la depresión. 
La expresión de estos sentimientos es necesaria, porque permite que se procese la pérdida y se elabore el duelo, aunque puedan percibirse como manifestaciones exageradas o propias de culturas o países poco desarrollados.
• Considerar que el afecto por el ausente debe expresarse con mucha moderación.
Aunque en nuestra cultura se valoran la firmeza de carácter y la entereza, debemos permitirnos expresar libremente las emociones dolorosas.
• Emprender cambios radicales. 
No es el mejor momento para vender propiedades, decidirse a cambiar de residencia, hacerse cargo de los nietos para paliar la soledad… Deja que pase el tiempo antes de tomar decisiones importantes.
• Mantener las cosas como cuando estaba.
Su ropa en el mismo sitio, la habitación como siempre… No haga santuarios en memoria de su ser querido. Le llevarás siempre en el recuerdo y, por tanto, seguirá Ud.
• Conservar las cenizas en casa.
Los hogares son espacios de vida, no de muerte. No caigas en la tentación de convertir su casa en un santuario. Dificultarás el proceso de duelo.

Ud. puede, entre otras cosas, redactar mensajes de despedida o Testamentos Espirituales dirigidos a sus familiares y amigos que recibirán cuando Ud. haya fallecido. Este tipo de mensajes pueden contener instrucciones y consejos sobre cómo llevar su perdida, además, sus pensamientos más sinceros sobre sus sentimientos, que para sus herederos, podrán ser, una gran ayuda para seguir adelante sin Ud. 
Fuente: varias páginas web

No hay comentarios:

Publicar un comentario