miércoles, 14 de diciembre de 2016

MEDICAMENTOS MILAGROSOS, FALSOS O ILEGALES

Los "medicamentos milagrosos" no son medicamentos, ya que carecen de los controles técnicos y sanitarios que exige la Organización Mundial de la Salud, OMS, por tanto, no pueden, ni deben ofrecerse de esta forma al público, porque constituyen un engaño.
Estos productos brindan efectos temporales, por tanto, una vez que la supuesta acción termina, el consumidor vuelve a sufrir los problemas de salud que lo llevaron a adquirirlos y, peor aún, generalmente con mayor intensidad que al principio. Por ejemplo:
Los productos milagro para bajar de peso, suelen eliminar grandes cantidades de sales minerales como resultado de su efecto "depurativo", lo cual es sumamente peligroso para el organismo, especialmente en personas consobrepeso.
En tanto, los productos para mejorar el vigor sexual, si bien llegan a ser efectivos por determinado tiempo porque funcionan como placebo, la realidad es que pueden favorecer trastornos como eyaculación precoz y disfunción eréctil.

Estos padecimientos en muchos casos aparecen debido a complicaciones con enfermedades como, diabetes e hipertensión que, de no tratarse oportunamente, tienen devastadoras consecuencias.

Considerando que no son sometidos a estudio por parte de alguna autoridad de Salud, su contenido puede ser tan reducido o ambicioso como la imaginación de sus fabricantes, ¡así que no te arriesgues!

Veamos, un kilo de testosterona en China cuesta aproximadamente 700 euros y una vez diluida se pueden conseguir 250 envases de 50 mililitros, que en el mercado ilegal se venden por unos 50 euros cada uno. El resultado: 12.500 euros de beneficio a cambio de una pequeña inversión.
La fabricación y venta ilegal de medicamentos para aumentar la masa muscular, cuya base es la testosterona, es solo uno de los ejemplos de un negocio que mueve en el mundo 4 billones de euros al año.
Se trata principalmente de 'medicamentos de estilo de vida' (aumento de masa muscular, adelgazantes, tratamiento de disfunción eréctil...), ansiolíticos y también 'productos milagro', como los destinados al tratamiento del cáncer, que tienen un amplio mercado procedente de pacientes terminales que quieren creer que se van a curar. Normalmente, la fabricación de una dosis de un 'medicamento milagro' cuesta 10 céntimos y se puede vender por entre 450 y 500 euros. "El beneficio es brutal", subraya un experto.

Internet es la plataforma de distribución de todos estos productos.
¿Y cómo se distribuye? "Se necesita una plataforma que puede ser una página web, un boca a boca en los gimnasios o a través de empresas de suplementos deportivos".
El tráfico ilegal de medicamentos es un negocio en expansión, "aunque no sabemos si es porque cada vez hay más personas que se dedican a ello
El problema "en muchas ocasiones" es que tanto la página web como la plataforma de producción y logística están asentadas en diferentes países, principalmente en India, Pakistán y Bulgaria, para que la distribución final llegue a Europa y America.
La OMS advierte a los usuarios de que no compren medicamentos en internet "porque es todo falso o inventado". No se sabe la composición, ni si lleva principio activo y, en caso de tenerlo, se desconoce cuál es su concentración, o las interacciones con otros productos. De hecho, en algunas ocasiones los investigadores han detectado que el aglutinante utilizado para compactar pastillas era un pesticida.

Los investigadores coinciden, en que el crimen organizado está asumiendo el negocio como parte de su rutina. ¿La razón? "Con un kilo de cocaína puedes doblar el beneficio, pero no es lo mismo que multiplicar por diecisiete".  Además, al beneficio económico hay que añadir el poco castigo penal, pues mientras que el tráfico de drogas se penaliza con cinco años de cárcel, el de medicamentos no llega a dos.

Cuando una medicina legal es puesta en el mercado, ha sido sometida a un gran número de investigaciones por científicos,  que defienden que su comercialización es segura.  Sin embargo, es posible que, con el tiempo, surjan contraindicaciones o efectos secundarios que no se pueden identificar en el corto plazo. En muchos casos, vemos como un medicamento se comercializa de manera paralela a la creación de una necesidad sanitaria que anteriormente no existía, entonces, es el tiempo quien se encarga de mostrar su ineficacia.
Las autoridades recomiendan esperar al menos cinco años para empezar a ofrecer un nuevo medicamento, tiempo –en principio– suficiente para que los efectos secundarios no explorados salgan a la luz. 
Fuente: Varias paginas WEB

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