miércoles, 26 de octubre de 2022

ARMONÍA ENTRE SALUD Y MENTE

Por Luís Fernando Veríssimo

Ante esta profusión de descubrimientos, creo más seguro no cambiar de hábitos.

Saber claramente lo que hace bien y lo que hace mal a nuestra salud.

El placer hace mucho bien. Dormir me deja 0 km. Leer un buen libro, me hace sentir como nuevo.

Viajar me pone tenso antes de embarcar, pero, después, rejuvenezco unos cinco años!
Los viajes aéreos no me hinchan las piernas; me hinchan el cerebro, vuelvo lleno de ideas! 
                                   

Pelear, me provoca arritmia cardíaca. Ver gente teniendo ataques de estupidez, me revuelve el estómago!

Ver gente tirando una lata de cerveza por la ventana del auto, me hace perder la fe en el ser humano...

Y los noticieros...  Los médicos deberían de prohibirlos... cómo duelen!

Caminar hace bien, enamorarse hace bien, bailar hace bien, quedarse en silencio cuando una discusión se está incendiando, hace mucho bien: se ejercita el  autocontrol y al día siguiente no te sentirás arrepentido de nada.

Despertarte a la mañana, arrepentido de lo que dijiste o de lo que hiciste la noche anterior, eso sí, es perjudicial para la salud. Y pasar el resto del día sin coraje para pedir disculpas, peor todavía.

No disculparnos por nuestras metidas de pata, provoca cáncer. Guardar dolores, ser pesimista, pre-conceptuoso o falso moralista, no hay tomate o muzzarela que prevenga o lo cure.

Ir al cine, conseguir una buena ubicación, no tener a nadie que entorpezca tu visión, ningún celular sonando y que la película sea espectacular, guau.

El cine es mejor, para la salud..

La charla es mejor que la broma.

Ejercicio es mejor que cirugía.

Humor es mejor que rencor

Amigos son mejores que gente influyente.

Economía es mejor que deuda.

Pregunta es mejor que duda.

Soñar es lo mejor de todo y mucho mejor que nada!

Recibido via E-mail

lunes, 3 de octubre de 2022

UNA EXPERIENCIA EN EL MAS ALLA

El neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, ha escrito un libro: Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Near Death Experience and Journey into the Afterlife. (Prueba del cielo: la experiencia cercana a la muerte de un neurocirujano y su viaje al más allá).

Una versión condensada de su experiencia ha sido destacada en la portada de Newsweek, donde lo extraordinario del caso, evidentemente, es que un científico reconocido dentro del mundo de la academia escribe sin titubeos acerca de las experiencias cercanas de la muerte.

“Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de experiencias cercanas a la muerte. Entiendo lo que le sucede al cerebro cuando una persona está cerca de la muerte, y siempre creí, que existía una explicación científica adecuada para las visiones celestiales extra corporales descritas por aquellos que estrechamente escaparon de la muerte. En el otoño del 2008, sin embargo, después de 7 días en coma en los que la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, estaba desactivado, experimenté algo tan profundo que me otorgó una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.

Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un transitorio o parcial malfuncionamiento del córtex. Mi experiencia cercana a la muerte, sin embargo, no sucedió cuando mi córtex estaba funcionando mal, sino cuando simplemente estaba apagado. 

Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia que nos hace humanos, se había apagado.

Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos (Bacterias de e.coli), habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.

Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea. Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban, si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.

No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente, mi conciencia, mi yo interior, estaba viva y bien.

Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo, previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.

Al principio de mi aventura, estaba en un lugar lleno de nubes. Grandes y frondosas nubes blancas y rosas que relucían drásticamente contra el cielo azul-negro. Más alto que las nubes, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos.
Más raro aún, en la mayor parte de mi travesía, alguien más estaba conmigo, una mujer. Ella era joven, y la recuerdo en completo detalle. Tenía pómulos pronunciados y ojos de un azul profundo. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. Cuando la vi por primera vez, estábamos deslizándonos juntos en una superficie de patrones intrincados que después de un momento reconocí como las alas de una mariposa. De hecho, miles de mariposas estaban alrededor de nosotros, muchas de ellas, internándose en el bosque y resurgiendo de nuevo.

Sin usar palabras, ella me habló. El mensaje recorrió mi ser como un viento, e instantáneamente vi que era verdad. Lo supe de la misma forma que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no algo fantasioso, pasajero e insubstancial. El mensaje tenía tres partes, y si lo tuviera que traducir al lenguaje terrenal, diría algo así:

“Eres amado y querido para siempre”.

“No tienes nada que temer”.

“No hay nada que puedas hacer, que esté mal”.

"Te vamos a mostrar muchas cosas aquí", dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. "Pero eventualmente vas a regresar".
Para ello, sólo tenía una pregunta.

¿Regresar a dónde?    ¿Dónde está este lugar?

¿Quién soy yo?    ¿Por qué estoy aquí?

Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, las respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo.

Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz. Sé muy bien cuán extraordinario, cuán francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida.

Lo que me pasó exige una explicación.

Eben Alexander, después de dejarse transportar por la riqueza descriptiva, intenta explicar científicamente lo sucedido:

La física moderna nos dice que el universo es una unidad, que yace indiviso.  

Aunque aparentemente vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que detrás de la superficie, cada objeto y evento en el universo está completamente entretejido con cualquier otro objeto y evento. No hay verdadera separación.

Fuente: Apartes de un artículo publicado por la revista NEWSWEEK

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Entrevista a EL ESTOMAGO

 Artículo publicado en el periódico EL TIEMPO de Colombia.
Interesante entrevista al estomago.

 -Soy más que una bolsa popular', advierte el estómago
Dice que es injusto que lo recorten para adelgazar.
-"Permanezco pequeño, si no abusan", explica.
Aunque la comparación no es muy elegante, el estómago es al cuerpo lo que el tanque de la gasolina es al carro: cuando está vacío o tiene corrosión y fugas, la maquinaria marcha a medias.
-"Por eso soy el órgano más popular de todos. La gente tiene, necesariamente, que pensar en mí o mencionarme varias veces al día", señala el estómago.
Y no le falta razón: su influencia en algunos es tan marcada que la gente lo relaciona con comportamientos y lo culpa hasta del mal genio; por eso no es raro oír frases como:
"A los hombres se los conquista por el estómago",
"Carlos piensa con el estómago",
"Barriga llena, corazón contento" o
"un vacío (o siento mariposas) en el estómago".
-"La buena y la mala vida -dice este órgano -pasan por mí".
-Puede decirse que usted es un depósito...
-A ver, no lo diga como si fuera una bodega para guardar comida; también me encargo de hacer las primeras transformaciones químicas de los líquidos y los sólidos que usted se come, para que le sirvan al cuerpo.
-Pero es una bolsa...
-Bueno, sí: soy un talego de músculo liso, en forma de J, un poco aplanada, y me encuentran en el abdomen, arriba a la izquierda. Tengo una puerta de entrada superior, que se llama cardias y se comunica con el esófago, y otra de salida, el píloro, que da al duodeno, que ya es intestino.
-¿Qué es lo que le hace a la comida?
-Produzco los jugos gástricos, que son esencialmente ácido clorhídrico; unas proteínas para absorber vitaminas, y algunas enzimas. Gracias a eso puedo romper en pedazos pequeños las proteínas del churrasco, la grasa de los chicharrones y las harinas del pan que se comen; así son útiles.

-Si puede disolver hasta una bandeja paisa, ¿por qué no se autodestruye?
-Primera pregunta inteligente: a ver… eso ocurriría si no fuera porque por dentro estoy recubierto por un tapete mucoso que hace las veces de un teflón para los ácidos.
-Pero el teflón también se daña...
-Eso ya no es culpa mía, sino de los malos hábitos de la gente. El abuso de alcohol, de remedios para el dolor, el estrés, las comidas a deshoras y el efecto de algunas bacterias me 'pelan' por dentro, hasta abrir huecos, que duelen terriblemente con los ácidos. Esas son úlceras, que pueden sangrar; eso, claro, no es de lo único que sufro...
-¿De qué más se enferma?
-"Cuando me llenan demasiado me quedo corto en la tarea y me indigesto", dice el estómago, que también se queja de la ventaja que le han cogido virus y bacterias, que lo inflaman y le causan gastritis.
-"Hay una a la que le tengo pánico; es la Helicobacter pylori. Es tan mala que, si no me la quitan de encima, pues yo solo, no puedo, vuelve mis células cancerosas. ¡Un peligro! Para colmo de males, ahora se está volviendo resistente a muchos antibióticos que se usan para controlarla", afirma.
Acepta ser el efector directo de las náuseas y el vómito y el responsable de la hernia hiatal:
-"Eso ocurre cuando una parte mía se pasa al tórax".
Finalmente, califica de injusto el hecho de que lo culpen de la gordura de la gente y de que acaben recortándolo para que la gente baje de peso.
-"Es el colmo. Nada de eso pasaría si las personas comieran con moderación. Soy un músculo y me agrando; pero también puedo permanecer pequeño, si no abusan".
 
Recomendaciones para cuidarlo
Para proteger el estómago hay que evitar el consumo de sustancias tóxicas, como el cigarrillo y el alcohol en exceso. También hay que moderar la ingesta de grasas y café, té, bebidas gaseosas y algunos analgésicos familiares de la aspirina.
Es vital tener horarios para las comidas, masticar bien los alimentos y seguir una dieta balanceada, que prefiera lo natural (no los productos procesados) y en buenas condiciones de higiene.
Hay que disminuir el estrés, pues aumenta la producción de ácidos.
Los expertos insisten en que la gente no se auto-medique al primer síntoma, porque los fármacos tienen impacto negativo sobre el estómago.
Consulte cuando haya náusea, vómito, diarrea, dolor permanente, sangrados y pérdida súbita del apetito
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CARLOS F. FERNÁNDEZ - ASESOR MÉDICO DE ELTIEMPO

lunes, 12 de septiembre de 2022

FRASES CON SIGNIFICADO

 En la juventud, la belleza es un accidente de la naturaleza.

En la vejez, es una obra de arte.

La madurez es el arte de vivir en paz con lo que es imposible cambiar.

Para el profano, la tercera  edad es invierno;

Para el sabio, es la estación de la cosecha.

Si te gusta alguien por su físico, es DESEO.

Si te gusta alguien por su inteligencia, es ADMIRACIÓN.

Si te gusta alguien por su riqueza, es INTERÉS.

Pero si no sabes por qué te gusta, entonces es AMOR


"Los hombres pierden la salud, para ganar dinero.

Luego, pierden el dinero, para recuperar la salud.

Por pensar demasiado en el futuro, se olvidan del presente.

Y al final no viven ni el presente ni el futuro.

Viven como si nunca fueran a morir...

y mueren como si nunca hubiesen vivido"

Recuerda, lo mejor que puedes dar es:

A un amigo, el perdón.

A tu oponente, la tolerancia.

A tu hijo, buen ejemplo.

A tus padres, el respeto.

A ti mismo, amor propio.

Fuente: Visto en la Internet