domingo, 8 de enero de 2023

EJERCICIOS PARA LA MEMORIA

 No temas perder la memoria, úsala”  Entre los temores que podemos tener, existe uno que nos preocupa mucho: la pérdida de la memoria; cierto, hay “fallas de la memoria”, pero las tenemos los viejos y los jóvenes y casi siempre son resultado de distracción o falta de atención, no te angusties si no encuentras las llaves o no recuerdas el nombre de un amigo.

Lamentablemente hay muchos mitos alrededor del cerebro de nuestros viejos, por eso debemos saber la realidad y no preocuparnos sin razón.

El estudio del cerebro humano ha avanzado mucho y expertos como el Doctor Richard Restak en su libro “Más viejo, más sabio”, echa por tierra la idea que el cerebro se daña irremisiblemente con el tiempo, y por el contrario, explica que las células de nuestro cerebro llamadas neuronas producen unas sustancias llamadas “neurotrofinas”, moléculas que permiten que las neuronas sigan comunicándose entre sí y el cerebro siga fuerte y sano; estas “neurotrofinas” se pueden producir a cualquier edad y hay técnicas para hacer que el cerebro las siga produciendo a través del tiempo.

Por eso hay una serie de acciones que se han dado en llamar neuropilates, que es el equivalente de los ejercicios físicos llamados pilates (por su creador, el alemán Joseph Pilates, que en 1934 fundó esta técnica de control y desarrollo muscular), pero para el cerebro.

1.-Utiliza la mano NO dominante; come, escribe, abre la pasta, lávate los dientes, abre el cajón con la mano que más trabajo te cueste usar.

2.-Lee en voz alta; se activan distintos circuitos que los que usas para leer en silencio.

3.-Cambia tus rutas, toma diferentes caminos para ir al trabajo o a tu casa.

4.-Modifica tu rutina, haz cosas diferentes; sal, conoce y conversa con personas de diferentes edades, trabajos e ideologías.

5.-Experimenta lo inesperado; usa las escaleras en lugar del ascensor, sal al campo, camínalo, huélelo.

6.-Mejora la ubicación de algunas cosas; al saber dónde está todo, el cerebro ya construyó un mapa; cambia, por ejemplo, el lugar del bote de la basura, verás la cantidad de veces que arrojas el papel al viejo lugar.

 7.-Aprende una habilidad, cualquier cosa; puede ser fotografía, cocina, yoga, estudia un nuevo idioma; si te gusta armar rompecabezas o hacer crucigramas, o sudoku, tápate un ojo para que pierdas la percepción de la profundidad, y el cerebro tendrá que confiar en otras vías.

8.-Identifica objetos como monedas; pon en tu coche una taza con varias monedas diferentes y tenlas a la mano para que, mientras estás en el alto del semáforo, con los dedos trates de identificar la denominación de cada una.

Tú puedes crear tus propios neuropilates; es fascinante seguir ejercitando tanto el cuerpo como la mente, y vale la pena hacerlo todos los días.

Fuente: excelsior.mx

miércoles, 26 de octubre de 2022

ARMONÍA ENTRE SALUD Y MENTE

Por Luís Fernando Veríssimo

Ante esta profusión de descubrimientos, creo más seguro no cambiar de hábitos.

Saber claramente lo que hace bien y lo que hace mal a nuestra salud.

El placer hace mucho bien. Dormir me deja 0 km. Leer un buen libro, me hace sentir como nuevo.

Viajar me pone tenso antes de embarcar, pero, después, rejuvenezco unos cinco años!
Los viajes aéreos no me hinchan las piernas; me hinchan el cerebro, vuelvo lleno de ideas! 
                                   

Pelear, me provoca arritmia cardíaca. Ver gente teniendo ataques de estupidez, me revuelve el estómago!

Ver gente tirando una lata de cerveza por la ventana del auto, me hace perder la fe en el ser humano...

Y los noticieros...  Los médicos deberían de prohibirlos... cómo duelen!

Caminar hace bien, enamorarse hace bien, bailar hace bien, quedarse en silencio cuando una discusión se está incendiando, hace mucho bien: se ejercita el  autocontrol y al día siguiente no te sentirás arrepentido de nada.

Despertarte a la mañana, arrepentido de lo que dijiste o de lo que hiciste la noche anterior, eso sí, es perjudicial para la salud. Y pasar el resto del día sin coraje para pedir disculpas, peor todavía.

No disculparnos por nuestras metidas de pata, provoca cáncer. Guardar dolores, ser pesimista, pre-conceptuoso o falso moralista, no hay tomate o muzzarela que prevenga o lo cure.

Ir al cine, conseguir una buena ubicación, no tener a nadie que entorpezca tu visión, ningún celular sonando y que la película sea espectacular, guau.

El cine es mejor, para la salud..

La charla es mejor que la broma.

Ejercicio es mejor que cirugía.

Humor es mejor que rencor

Amigos son mejores que gente influyente.

Economía es mejor que deuda.

Pregunta es mejor que duda.

Soñar es lo mejor de todo y mucho mejor que nada!

Recibido via E-mail

lunes, 3 de octubre de 2022

UNA EXPERIENCIA EN EL MAS ALLA

El neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, ha escrito un libro: Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Near Death Experience and Journey into the Afterlife. (Prueba del cielo: la experiencia cercana a la muerte de un neurocirujano y su viaje al más allá).

Una versión condensada de su experiencia ha sido destacada en la portada de Newsweek, donde lo extraordinario del caso, evidentemente, es que un científico reconocido dentro del mundo de la academia escribe sin titubeos acerca de las experiencias cercanas de la muerte.

“Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de experiencias cercanas a la muerte. Entiendo lo que le sucede al cerebro cuando una persona está cerca de la muerte, y siempre creí, que existía una explicación científica adecuada para las visiones celestiales extra corporales descritas por aquellos que estrechamente escaparon de la muerte. En el otoño del 2008, sin embargo, después de 7 días en coma en los que la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, estaba desactivado, experimenté algo tan profundo que me otorgó una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.

Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un transitorio o parcial malfuncionamiento del córtex. Mi experiencia cercana a la muerte, sin embargo, no sucedió cuando mi córtex estaba funcionando mal, sino cuando simplemente estaba apagado. 

Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia que nos hace humanos, se había apagado.

Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos (Bacterias de e.coli), habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.

Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea. Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban, si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.

No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente, mi conciencia, mi yo interior, estaba viva y bien.

Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo, previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.

Al principio de mi aventura, estaba en un lugar lleno de nubes. Grandes y frondosas nubes blancas y rosas que relucían drásticamente contra el cielo azul-negro. Más alto que las nubes, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos.
Más raro aún, en la mayor parte de mi travesía, alguien más estaba conmigo, una mujer. Ella era joven, y la recuerdo en completo detalle. Tenía pómulos pronunciados y ojos de un azul profundo. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. Cuando la vi por primera vez, estábamos deslizándonos juntos en una superficie de patrones intrincados que después de un momento reconocí como las alas de una mariposa. De hecho, miles de mariposas estaban alrededor de nosotros, muchas de ellas, internándose en el bosque y resurgiendo de nuevo.

Sin usar palabras, ella me habló. El mensaje recorrió mi ser como un viento, e instantáneamente vi que era verdad. Lo supe de la misma forma que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no algo fantasioso, pasajero e insubstancial. El mensaje tenía tres partes, y si lo tuviera que traducir al lenguaje terrenal, diría algo así:

“Eres amado y querido para siempre”.

“No tienes nada que temer”.

“No hay nada que puedas hacer, que esté mal”.

"Te vamos a mostrar muchas cosas aquí", dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. "Pero eventualmente vas a regresar".
Para ello, sólo tenía una pregunta.

¿Regresar a dónde?    ¿Dónde está este lugar?

¿Quién soy yo?    ¿Por qué estoy aquí?

Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, las respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo.

Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz. Sé muy bien cuán extraordinario, cuán francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida.

Lo que me pasó exige una explicación.

Eben Alexander, después de dejarse transportar por la riqueza descriptiva, intenta explicar científicamente lo sucedido:

La física moderna nos dice que el universo es una unidad, que yace indiviso.  

Aunque aparentemente vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que detrás de la superficie, cada objeto y evento en el universo está completamente entretejido con cualquier otro objeto y evento. No hay verdadera separación.

Fuente: Apartes de un artículo publicado por la revista NEWSWEEK