No seas tan blando que te expriman,

ni tan duro que te rompan.

Lo pasado se ha ido, lo que esperas es incierto,

pero el presente SI es tuyo."

La primera vez que me engañes, será culpa tuya;

la segunda vez, la culpa será mía."

lunes, 29 de abril de 2013

EL TIEMPO AHORA, ¿VA MAS RÁPIDO?


¿Por qué el tiempo pasa más rápido según nos hacemos mayores?
Deberíamos hallar la respuesta en un fenómeno llamado “efecto reminiscencia”, que nos hace deformar la sensación que el paso del tiempo produce en nuestra percepción temporal. Si los años poseen 365 días y son siempre los mismos, ¿por qué cuando tenemos 50 ó 60 años parece que el tiempo pasa volando? Y sin embargo, nuestros recuerdos y experiencias vividas cuando teníamos alrededor de la veintena, nos otorgan la sensación de que aquellos días “duraban más”.
Según parece, todo está relacionado con la manera en que asimilamos emociones, conocimientos y sensaciones. Cuanto más intensos sean los momentos, estos parecerán llenarnos y perdurar más. Cuando tenemos 20 años y disfrutamos de la juventud, experimentamos un nuevo mundo de vivencias y pruebas en el paso a la vida adulta: nuestro primer trabajo, nuestro primer amor, nuestro primer hijo, nuestra primera casa, etc… Es en esos años, cuando existen más probabilidades de estar viviendo momentos más intensos y potentes que distorsionen nuestra memoria temporal.
Toda esta combinación de emociones nuevas, se va perdiendo por regla general con el paso de los años. Es por eso que cuando alcanzamos los 40, las sensaciones y vivencias no suelen ser tan novedosas, sino más monótonas o conocidas. Esta sensación se hace más profunda si hablamos de alguien que ronda los 60 años.
Debido a esto, podemos comprender que el efecto reminiscencia pone en evidencia el modo errático en que nuestra mente maneja su particular reloj biológico y sensación de paso del tiempo, según los recuerdos que guarde en la memoria. A continuación os muestro un excelente vídeo del programa divulgativo “Redes” en el que se amplia este tema. En él se relata el curioso experimento que se realizó a más de 1.400 personas adultas, donde la mayoría relató que el suceso histórico vivido más importante de sus vidas, acaeció alrededor de cuando tenían 20 años.


EL EFECTO DOPPLER 

El efecto Doppler, llamado así por el austríaco Christian Andreas Doppler, es el aparente cambio de frecuencia de una onda producida por el movimiento relativo de la fuente, respecto a su observador. Doppler propuso este efecto en 1842 en su tratado Über das farbige Licht der Doppelsterne und einige andere Gestirne des Himmels (Sobre el color de la luz en estrellas binarias y otros astros).

El científico neerlandés Christoph Hendrik Diederik Buys Ballot investigó esta hipótesis en 1845 para el caso de ondas sonoras y confirmó que el tono de un sonido emitido por una fuente que se aproxima al observador es más agudo que si la fuente se aleja. Hippolyte Fizeau descubrió independientemente el mismo fenómeno en el caso de ondas electromagnéticas en 1848. En Francia este efecto se conoce como "efecto Doppler-Fizeau" y en los Países Bajos como el "efecto Doppler-Gestirne".
En el caso del espectro visible de la radiación electromagnética, si el objeto se aleja, su luz se desplaza a longitudes de onda más largas, desplazándose hacia el rojo. Si el objeto se acerca, su luz presenta una longitud de onda más corta, desplazándose hacia el azul. Esta desviación hacia el rojo o el azul es muy leve incluso para velocidades elevadas, como las velocidades relativas entre estrellas o entre galaxias, y el ojo humano no puede captarlo, solamente medirlo indirectamente utilizando instrumentos de precisión como espectrómetros. Si el objeto emisor se moviera a fracciones significativas de la velocidad de la luz, sí sería apreciable de forma directa la variación de longitud de onda.
Sin embargo hay ejemplos cotidianos de efecto Doppler en los que la velocidad a la que se mueve el objeto que emite las ondas es comparable a la velocidad de propagación de esas ondas. La velocidad de una ambulancia (50 km/h) puede parecer insignificante respecto a la velocidad del sonido al nivel del mar (unos 1.235 km/h), sin embargo se trata de aproximadamente un 4% de la velocidad del sonido, fracción suficientemente grande como para provocar que se aprecie claramente el cambio del sonido de la sirena desde un tono más agudo a uno más grave, justo en el momento en que el vehículo pasa al lado del observador.
Para ilustrarlo, voy a citar al gran Stephen Hawking y su libro Breve Historia del Tiempo, ya que realiza una de las explicaciones más sencillas y didácticas que he leído:
La relación entre frecuencia y velocidad se conoce como efecto Doppler. Si escuchamos un coche al pasar por la carretera notamos que, cuando se nos aproxima, su motor suena con un tono más agudo de lo normal (lo que corresponde a una frecuencia más alta de las ondas sonoras), mientras que cuando se aleja produce un sonido más grave. El comportamiento de la luz o de las ondas de radio es similar. De hecho, la policía hace uso del efecto Doppler para medir la velocidad de los coches a partir de la frecuencia de los pulsos de ondas de radio reflejados por los vehículos.

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