sábado, 1 de febrero de 2014

LA TABLA OUIJA

El origen de la tabla ouija no es muy claro. Algunos afirman que a finales
del siglo XIX, en 
Norteamérica, ya existían diferentes instrumentos  para el contacto espiritista, pero la mayoría carecía de eficacia, y por ello, las empresas, aprovechaban la oportunidad de tenerlos en el mercado como juguetes, alcanzando gran popularidad en América y Europa. 
En 1886 un nuevo tablero con letras del alfabeto y números, dejó a todos los demás en segundo plano, y se llamaba "el tablero parlante". La patente fue registrada el 28 de mayo de 1890 declarando al estadounidense Elijah J. Bond como su inventor, y a William H. A. Maupin y Charles W. Kennard como titulares. No está claro si ellos la inventaron o simplemente patentaron una de las muchas tablas que ya circulaban por Europa y Estados Unidos.
Charles W. Kennard creó una empresa para la fabricación del tablero y comenzó a vender los primeros ejemplares en 1890. Este, inventó también el nombre ouija, afirmando que era una palabra egipcia, que significaba ‘mala suerte’ (lo cual no es cierto).

Posteriormente la patente fue vendida a William Fuld, antiguo empleado de Kennard, quien comercializó el juguete por un tiempo, y fue él quien afirmó que la palabra ouija era una mezcla de los vocablos oui y ja, que significan ‘sí’ en francés y alemán respectivamente.  
Luego Parker Brothers adquirió los derechos en 1966 y actualmente, comercializan este tablero, como “witchboard” (tablero de bruja).

Según sus partidarios, el tablero ouija tiene como objetivo el contacto de las personas que participan en el juego con supuestos espíritus, almas en pena, personas fallecidas, mascotas fallecidas, e incluso con seres extraterrestres.
La Ouija es un tablero en donde se encuentran grabados y representados todos los caracteres del alfabeto, los números de 0 a 9 y en un lugar preferente las palabras Si y No. Como guía se utiliza una tablilla (planchette) acabada en punta o flecha, una arandela o cualquier otro artefacto que pueda cumplir una función señaladora.

Generalmente funciona con varias personas que ponen su dedo sobre el puntero y este se mueve marcando alguna letra, número o palabra dependiendo de la respuesta a una pregunta hecha por el médium o las personas que hacen la sesión. La respuesta a través del movimiento es supuestamente hecho por un ser invisible que comunica mensajes.

En un experimento realizado por el profesor de secundaria Larry Bayou, en el cual los participantes no veían las letras que señalaban, no se formó ni una sola palabra coherente en el tiempo que duró la prueba. Esto demostraría que son los participantes quienes realmente crean las palabras (ya sea de manera voluntaria o inconsciente), y que por lo tanto necesitan ver el tablero.
Esto da pie a la teoría de la acción ideomotriz, es decir, el movimiento del vaso o pieza que sirva de marcador es movida por pequeñas presiones de los dedos.

En conclusión, no es aconsejable para personas que, no estén maduras y preparadas sicológicamente, pues, pueden ser influenciadas por situaciones y creencias que le pueden perjudicar en el futuro.
Fuente: Varias paginas en la web

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