miércoles, 5 de marzo de 2014

IDOLOS MODERNOS CON PIES DE BARRO

Sinónimos de Ídolo: fetiche, imagen, figura, tótem, amuleto, mascota, imagen, icono.
Significado de ídolo: Persona o cosa, amada o admirada con exaltación”.
Nuestro entorno está plagado de fetiches tanto humanos como materiales.
Hoy en día las deidades humanas brillan con luz propia, cualquier cantidad de deportistas, cantantes y artistas de cine y Tv que son admirados como tales.

El ídolo debería ser un ejemplo, a seguir e imitar, porque tiene gran importancia en la personalidad de nuestros jóvenes, y adultos; ellos imitan su forma de vestir, de caminar; Las prendas que usa el modelo, son objeto de veneración y por ello, las usan  en su vivir diario.
Es difícil marcar una frontera exacta entre un CULTO absoluto y una imitación superficial. Es la personalidad del imitador la que podrá definir hasta qué punto se deja arrastrar, y se convierte en el otro, o hasta qué momento sigue siendo, él mismo.
El imitador puede llegar a adoptar la personalidad del modelo y, por tanto, dejar de ser él. Es decir, puede quedar anulado por el prototipo al que imita ciegamente.

Los arquetipos a los que imitan no son un invento de la Modernidad. Han existido siempre y, normalmente, se seguía el ejemplo de progenitores, maestros, figuras sobresalientes de la sociedad que nos rodeaba.
Actualmente, ser famoso, es el deporte favorito de mucha gente, que quiere saltar a la popularidad al precio que sea.
La popularidad puede dar dinero, compañía (mas no amistades), éxitos, muchas apariciones en los medios, entrevistas sobre situaciones vivenciales, algunas falsas y otras desastrosamente verdaderas, vida fácil, halagos por doquier, pero al final siempre estará la soledad. 


De forma cíclica y recurrente, surgen en el mundo artístico y musical, jóvenes figuras que saltan al estrellato, aunque su vida y trayectoria personal está plagada de vicios y hechos vergonzosos que los convierten en ídolos con pies de barro.


Un personaje que se ajusta a la medida de este comentario es Justin Bieber, un niño prodigio que con 16 años sorprendió al mundo a través de las grabaciones caseras que su madre colgaba en YouTube.
Poco queda del inocente niño, ahora, vive una pesadilla, más de 224,000 personas han firmado una petición a la Casa Blanca para que el cantante canadiense sea deportado, “ya que no solo es una amenaza para la seguridad de nuestro pueblo, sino que también es una mala influencia para nuestros jóvenes”, afirman indignados los firmantes. 

Javier Rodríguez Velasco, psicólogo clínico y educativo, explica el efecto pernicioso de algunos ídolos en su fans:
«Se vende un icono social muy perjudicial. Es peligroso porque en la adolescencia los jóvenes se alejan de la familia y buscan figuras de referencia. A estas edades, no hay capacidad crítica. Adorar al ídolo está por encima del razonamiento».

Concepción Fernández Villanueva, jefe del departamento de psicología social de la Universidad Complutense, aporta otro punto de vista:
«Los jóvenes siempre buscan ídolos contraculturales. Se visten igual, imitan su corte de pelo... Pero yo relativizaría mucho su influencia. Efectivamente, es muy negativa pero es un fenómeno pasajero. 

Quien piense que a un artista concebido para las masas le inspiren sus fans está equivocado. Le motiva, y presiona, la potente maquinaria oculta que trabaja detrás suyo; aquella capaz de movilizar a millones de ánimas bajo un nombre transformado en marca. La música moderna es show-business, lo demás, falacia.
Hablamos de un tipo de sonidos fabricada en el reciclaje: camaleónicos y etéreos; de consumo rápido. Me refiero a los estereotipos juveniles de prodigios youtuberos que copan el mercado musical. Un producto artificial del que sólo los talentosos pueden escapar.

Con la crisis en que están las ventas musicales, las presentaciones en vivo, son lo poco que proporciona dinero seguro al artista.
Antes que saber cantar hay que fabricar el tirón mediático. Un nombre, asociado a una imagen… si funciona, es negocio redondo.
Fuente: Muchas páginas de la WEB

No hay comentarios:

Publicar un comentario