sábado, 8 de marzo de 2014

LLEGA EL AÑO NUEVO ASTROLÓGICO


El Año Nuevo astrológico está cerca, el próximo 21 de marzo de 2014, entra el Sol en el signo de Aries. Es cuando el Sol, imprime su energía al signo iniciador del Zodiaco, el signo de Aries.
El 21 de marzo es también el equinoccio de primavera. En los equinoccios la duración del día, es igual a la de la noche. Esto se verifica con mayor precisión en las  latitudes más cercanas al Ecuador (Latitud 0°).
Este día, es el punto de equilibrio que se alcanza justo antes de que los días empiecen a tener mayor duración que la noche.
Aries es el iniciador del año astrológico, porque su energía es la del conquistador y el guerrero, y se inicia con la primavera, la estación del año donde todo comienza. Luego de que en el frío invierno la vida en apariencia se detiene, la primavera nos permite retomar el ritmo de la creación activamente. Los colores los aromas la abundancia en la naturaleza y en la vida, nos habla de que un nuevo ciclo está comenzando.

Hay otros inicios de año que no coinciden con este año astrológico occidental.
En el calendario chino, el inicio de la primavera se marca entre finales de enero y principios de febrero, dependiendo de los ciclos lunares. El año nuevo chino este año ocurrió el 31 de enero de 2014. Según este calendario, la fecha del 21 de marzo no es el inicio de la primavera, sino su punto culminante y de mayor auge para esta clase de energía.
Esta descripción es válida para el hemisferio norte de nuestro planeta, pues en el hemisferio sur, la fecha corresponde al equinoccio de otoño. En este caso la duración del día también es igual a la de la noche. Pero a partir de ese momento, las noches empezarán a ser más largas, hasta el solsticio de invierno, momento a partir del cual comienza a reducirse la diferencia en la duración entre día y noche.
El año astronómico dura 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Julio César, en el año 45 a.C, estableció la duración del año del calendario juliano en 365 días y 6 horas y para recuperar la diferencia de 6 horas se intercaló un día extra cada cuatro años. A pesar de eso se acumulaban 11 min. y 14 segundos cada año.
A finales del Siglo XVI las fechas estaban corridas casi 10 días, por lo que el Papa Gregorio abolió el calendario juliano e impuso el gregoriano. Se corrió la fecha 10 días y del 11 de septiembre (equinoccio de primavera) se pasó al 21 de septiembre, con lo cual se eliminó el retraso del calendario astronómico con el civil. Además, se modificó la norma de los años bisiestos: sólo serían bisiestos los años múltiplos de 4, salvo los años que coincidan con el siglo (los acabados en dos ceros), de éstos sólo serán bisiestos los que sean múltiplos de 400 (1600, 2000, 2400, etc.).
Aún así el año gregoriano es 26 segundos más largo que el astronómico, lo que implica un día de diferencia cada 3.323 años. Para corregir esto se ha propuesto sacar un día cada 4.000 años, de forma que el año 4.000, 8.000, 12.000 ó 16.000 no sean bisiestos aunque les toca.
Fuente: astrologia.about.com

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